Hola, hola, después del periplo Ovetense y después de una mudanza de esas que dejan huella en la espalda, ya estoy instalado de nuevo en la ciudad que me vio nacer y crecer, Mieres del Camino, afamada localidad minero-industrial (ahora en recesión, como todo), cuna de afamados cantantes, cocineros y demás personajes ilustres, bella localidad aderezada con multitud de bares, chigres, sidrerías y demás locales de dudosa legalidad y discutible higiene……..Bueno, pues para celebrar esta efeméride nada mejor que salir a entrenar en bici para preparar retos futuros e igualmente para recordar viejas tradiciones ruteras por la zona:
-Viernes: Entrenamiento Non-Stop por el valle de Cenera que en tantas ocasiones tuve la suerte de recorrer. Hacía tiempo que no hacía este circuito, y la verdad es que descubrí gratamente un valle bastante cambiado. En general el valle sigue siendo bastante frío y húmedo, pero en conjunto ha cambiado desde la entrada por El Pedroso, hasta el mismo núcleo de Cenera. Por la carretera, discurro de forma rápida, pasando por Valdecuna, El Molín, La Viña, en la que tantas tortillas de patata nos trincamos, hasta llegar a Cenera, ahora transformada por la hostelería existente, encontrándome con un parking de un afamado restaurante y con un nuevo palacio de bodas y banquetes bastante resultón. Tiro hacia arriba dirección Villar de Gallegos y ya con sol disfruto de la cómoda subida. Ya en Villar se coge a la derecha la pista que va hacia Meruxeo por un discurrir bastante llevadero, entre árboles y por una pista pisada que hace que este tramo sea el mejor de toda la ruta. Se corona en Meruxeo, de forma rápida y con un descenso bastante delicado se llega al bonito núcleo de Gallegos. Una vez aquí, descansillo rápido y por carretera tiro hasta la iglesia de Los Mártires de Valdecuna, lugar de peregrinación y celebración de una de las fiestas locales con más poder de convocatoria y renombre de Mieres. De los Mártires se llega en bajada de nuevo hasta Valdecuna, donde un pelín más abajo y hacia la izquierda se coge la subida hacia Paxio. Tiro de nuevo hacia arriba, subida por carretera, corta pero pegadiza, pasando por Viade y Viescas hasta coronar el Alto de Paxío. Una vez allí, me acercó hasta La Tazá, base para atacar la subida al Llosorio, pero la dejo para otra ocasión que hoy el reloj va en mi contra. Vuelvo por mis pasos hasta el Alto de Paxío, y ya me tiro con hambre hacia Paxio, Seana y finalmente Mieres para disfrutar de unos macarrones con bonito. En resumen, ruta circular por el entorno de Mieres, 25 km aprox. con la clásica subida a Meruxeo, que junto con la subida a Paxío hacen que este recorrido sea bastante bueno para entrenar cerquita de casa……..
-Sábado: Entrenamiento en compañía por el Valle de Turón. Saliendo de Mieres se accede y se recorre prácticamente todo el valle de Turón por senda, inicialmente por la Senda del Río Caudal hasta Figaredo y luego por la Senda del Valle de Turón hasta coronar en Urbiés prácticamente. En esta ocasión nos íbamos a quedar en Puente Villandio para dar la vuelta y subir desde Figaredo a Rozaes de Bazuelo, pista que yo desconocía y que afortunadamente descubrí gracias a un buen compañero de rutas. De una forma bastante vertical se sube por Figaredo hasta La Raíz por un camino bien pisado, repleto de árboles y de hojas para darle un toque misterioso al ambiente. Una vez en La Raiz, tramito de carretera hasta Rozaes y bajada técnica hasta la Plaza del Carmen en el mismito centro de Mieres. En resumen ruta más rodadora que la de ayer, pero igualmente exigente con la subida a Rozaes.
Bueno, bueno, pues definitivamente no ha estado mal el retorno al pueblín, tanto en términos ciclistas como en el ámbito personal……si está claro, cerca de casa el ánimo mejora y el reloj tiene más de 24 horas!
Os podría dejar alguna foto, pero no tengo ninguna de estos días en bici, asi que os pongo una muy apropiada para celebrar este día de hoy, tan bonito...Saludos

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