
Llegó el día D, domingo y además en pleno findesemana de “La Folixa” de Mieres, donde saldría a cenar hidratos el sábado (el picadillo tiene hidratos???) y tras dejar a mi mujer por ahí de Rodríguez, me acosté con ganas de que sonara el despertador. Después de los entrenos oficiales y los de extraperlo, me encontraba bien físicamente y el día climatológicamente se esperaba óptimo para andar en bici (nublado), pero no hubo manera, me acosté nervioso y tardé en dormirme una eternidad. A pesar de esto, mi mujer no volvía a casa, debía estar muy ocupada con las amigotas, en fin, chiquilladas.
Suena el despertador, las 6:00 am, de un salto me pongo en marcha, recojo los bártulos que aún estaban sin preparar y venga para Ribadesella. De camino, los nervios me obligan a hacer un obligatorio pit-stop en una gasolinera de Colunga.........como diría Calleja “hago de lo mío” y dejo el nerviosismo en Colunga, yuju!!!!!!!! (nunca me había pasado esto!!!!, mejor fuera que dentro!!). Café con leche (por las molestias) y vuelta al coche. Llego al puerto deportivo a las 08:45h y ya se ve el ambiente, pórtico de salida, camión escenario donde se recoge el dorsal, el chip, la camiseta y varios folletos turísiticos de regalo y me voy a aparcar bien, a meditar antes de la salida que sería a las 10:00h. Aparco bien, bajo la bici, reviso todo, pongo el dorsal en el manillar, pienso la ropa que voy a llevar, desayuno el café calentito que llevaba en el termo junto a un poco de bizcochito y venga, a la 09:30h a rodar un poco por la playa y para la salida. A estar horas Ribadesella ya se había convertido en un hormiguero de bikers y de acompañantes.
Llegan los instantes previos, montonera de tíos tras el pórtico, los nervios se mascan, la gente intenta ubicarse bien, últimas palabras del Speaker antes de dar la salida neutralizada y con puntualidad británica a las 10:00h se da la salida. Comienzo rápido y nervioso consistente en una vueltuca por Ribadesella para lanzar el grupo antes de pasar por el Km 0 situado en el centro de interpretación de las Cuevas de Tito Bustillo, en este punto se produce la selección natural característica de este tipo de marchas, no volvería a ver a los primeros y donde me uniría al grupo de 20 o 30 bikers con los que realizaría la ruta. Entablo conversación con un amable compañero de marca de bici y modelo y entre “qué tal te va la bici?” y todo lo demás hacemos los primeros kilómetros antes de que empezaran las hostilidades de verdad. Continuo con mi colega un rato, me anima a tirar que me ve con fuerza, le digo que voy a tirar un poco y le deseo suerte. Curiosamente le volvería a ver en el tramo final, le alcanzé en el Fito y pensé, por dónde vino? si iba yo delante!!, habrá atajado el tío!!!, ja,ja. Llegamos muy parejos, en la meta le di las gracias por la compañía, buen tío.

Ahora que lo escribo me doy cuenta de la paradoja del asunto, prácticamente no me acuerdo por dónde discurrió la ruta, recuerdo el perfil, las subidas duras y una serie de puntos críticos donde las pasé de Akilo, pero en global este tipo de pruebas se basan en tirar para adelante sin levantar demasiado la cabeza, parar lo menos posible y evitar tener averías para no tener que detenerte. Debido a esto, os tengo que hablar de la prueba en general, con dos subidas largas y bastante duras situadas en la primera mitad de la ruta, con llegada a la cota máxima en el Picu Pienzu tras pasarlo mal en un par de pendientes imposibles donde tuvimos que empujar la bici. Hasta aquí el trazado había tenido de todo, pistas de hormigón, pistas de tierra, bajadas técnicas, trazado más favorable, un prado endemoniado donde se cayó multitud de gente, dos avituallamientos, etc.
Tras coronar en el Picu Pienzu, control de dorsales y llega el terreno más favorable, bajada difícil por momentos hasta el Mirador de El Fitu, para posteriormente seguir avanzando con algún diente de sierra hasta llegar a la Playa de Berbes, para acometer la última subida del día que acabaría en el paseo marítimo en Ribadesella, para esprintar y quemar los últimos cartuchos hasta el arco de meta.

Resumiendo, uno de los mejores trazados de los que haya disfrutado, con todo tipo de firmes, pendientes y condiciones del camino, exigente, duro, donde la cabeza juega un papel fundamental, donde hay que saber dosificarse, hidratarse y donde al ver la tabla de tiempos te das cuenta de cómo andan los demás!!, ja, ja.
En fin, resultado final, unos 60 km en 4 h 26 minutos, puesto 254 de la general y el 160 de la categoría Élite, seguramente los 253 que llegaron antes que yo no salieron la noche anterior por la Folixa!!. El ganador, un figura, solo empleó 2 h 58 minutos, ufffffff. Felicidades.
Por último mis felicitaciones a la organización, que han hecho un trabajo magnífico en todos los aspectos, y como consecuencia de ello han hecho que esta sea una prueba para repetir y en la que cada vez va a haber más participantes.
Bueno, un saludo y gracias por leer.
David V
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