domingo, 29 de mayo de 2011

10000 Del Soplao

Hola, hola, como lo prometido es deuda…..cuidado que va….

Por fin llegó el día D, sábado 21 de Mayo en el Calendario, se iba a celebra la V edición del conocido como “infierno del norte”, el “infierno Cántabro” o “Los 10000 del Soplao” como nombre Oficial de la Marcha…lo cierto es que las 4 primeras ediciones hicieron buenos los cariñosos adjetivos anteriores, ya que las tres primeras por la lluvia más frío y la cuarta por el calor reinante, hicieron “fácil” esta Quinta edición donde el infierno no fue tan infierno…

Llegaríamos entonces (La Niña, La Mujer y Yo) el Viernes por la tarde a la zona de actuación, pit-stop en la casona rural para dejar la bici y los demás bártulos, conocer a la intrépida casera, inspeccionar las alcobas y coger rápidamente rumbo a Cabezón de la Sal a disfrutar del ambiente previo a la marcha. Ya en la misma casona pude palpar el alcance de la Marcha, ya que de 13 adultos alojados en la casona, 10 íbamos a emprender la Marcha al día siguiente. Nada más bajarme del coche, entablé relación con un grupo de 7 castellano manchegos vecinos, de Ciudad Real en concreto, noveles en estas lides al igual que yo y ansiosos de conocer datos relevantes de lo que les esperaría al día siguiente. Motivos maritales me arrancaron de ese corrillo tan didáctico y tras despedirme momentáneamente nos dirigimos rumbo a Cabezón a recoger el dorsal. Llegamos a Cabezón, como Gijón en Begoña, 9 sobre 10 en dificultad para aparcar, busco hueco y entre un par de autocaravanas tiro el coche a la mata para posteriormente llegar a pié al centro urbano de Cabezón. Se trata entonces de un discurrir de gente hacia la zona habilitada para la recogida de dorsales de las distintas pruebas que se disputarían mañana (BTT, Ruta a pié, Maratón y UltraMaratón), así como el lugar donde se dispondrían de carpas de las empresas y marcas colaboradoras como Specialized, etc. Increíble el ambiente, grupos de participantes, acompañantes, vecinos de Cabezón, Organizadores, feria de artesanía, bares con oportunas barras exteriores, pulpeiros….todo lo necesario para quedarse de fiesta sin tener que coger la bici al día siguiente. En el momento en el que montaban el pórtico de salida para la marcha y tras acreditar mi identidad en la zona de entrega de dorsales, la amable colaboradora me daría entonces mi maillot conmemorativo y mi dorsal para la Marcha: “David Velasco, el 1104, suerte…..”

Ya en zona neutra de Cabezón, esperaríamos con un zumo en la mano, la llegada del equipo de apoyo, formado por Josín, Lorena y Rodrigo, para tras el paseo de reconocimiento por el pueblo, recoger la tropa, cenar suculentamente en Caviedes y de vuelta a la Casa Rural a preparar la equipación y la maquinaria. Con el dicho de cada mochuelo a su nido, llega el momento de reflexión, preparación de cuerpo, mente y bici para lo que nos espera y con la intención de pasar una buena noche, a dormir todos...

Suena el despertador, 05:15h de la mañana…tras mediodormir en el sofácamastro con una zanja en el medio, pienso, Coño! A dónde leches voy!!!... recapacito, en la rula no preguntan, de un salto me pongo en pie, vistazo por la ventana, despejado, perfecto, quito de la mesa mostrador la ropa larga, los escarpines y la chaqueta gorda. Tras ducha relajante, me pongo la cinta del pulsómetro, el uniforme del PocoaPocoBTT de verano, los manguitos, las botas ligeras y preparo la mochila con las herramientas básicas y los powergeles necesarios para todo el día. Ya con el traje de romano, quedo con Josín y las 06:00h bajamos a desayunar. Nos hacemos un hueco entre los Valencianos y los Castellano Manchegos y disfrutamos de la quesada casera y de las tostadas con mantequilla y mermelada que nos prepara nuestra anfitriona. Tras forrar bien, subimos la bici al coche, cojo la mochila del día y la mochila llena de porsiacasos y con las mismas, rumbo a Cabezón. Llegamos a Cabezón por la N-634 y nada más entrar en la glorieta de acceso, la fila de vehículos ya nos obliga a aparcar en el arcén a cerca de 1 km de Cabezón. Son las 06:45h aprox, y la gente ya tiene prisa para ir a coger sitio a la recta de salida. Desde el coche, me adelanto en bici hasta la salida, dejando a Josín a su suerte y riesgo a pié por la nacional hasta la salida. Tras callejear para entrar a la recta, llego como a las 07:00h a la salida y ya tengo delante como unos 1000 tíos, increíble escenario. Queda entonces una hora para partir, llegan los nervios, me bajo de la bici, pero el sitio escasea y no se puede ir nadie a echar el último pis, no me muevo, observo a mis lados, de un vistazo simple veo el perfil de los participantes. De forma obvia se distinguen tres tipos de perfil participante, tan válidos como respetables: 1. Ciclistas de carretera que compaginan con la bici de montaña, no suelen llevar mochila ni demás aditamentos que pesen más de lo habitual y no suelen parar en los avituallamientos. Objetivo: hacer menos de las 9 horas. 2. Ciclistas de montaña de perfil rodador. Mochila ligera, paradas moderadas en los avituallamientos y con el objetivo de rebajar el tiempo de ediciones anteriores hasta las 9-11 horas. 3 Resto de Ciclistas de Montaña, perfil aventurero, ritmo trotón, mochila mediana con luces en su interior, paradas gastronómicas en avituallamientos, generalmente rodando en grupeta y con la intención de acabar de la forma más digna posible y con el menor número de incidencias. Tras caerme de golpe dentro de este grupo nº 3, llega Josín con la cámara y la mochila de porsiacasos. Entre foto y foto, conversaciones con los vecinos de salida, retoques de última hora en la montura, llega la hora de la verdad.

Faltan 10 minutos y el Speaker empieza a calentar el ambiente, los nervios planean sobre las 3900 historias de los que estamos esperando para partir, entre saltitos de tensión llegan los 5 minutos para el inicio, diossss ya no sé que hacer….empieza a sonar el Thunderstruck de ACDC a toda leche y entre los cánticos de todos los que estamos en la recta de meta suena la Traca que nos da salida…ya está, la gente se mueve, a lo lejos se puede intuir la coronilla de los flechas que no volveremos a ver y poco a poco el rebaño se empieza a mover. Tras 4 minutos de espera, me pongo sobre los pedales y empiezo a rodar. Increíble el gentío existente en la salida de Cabezón hacia la nacional, gente grabando, haciendo fotos, dando los últimos ánimos a los conocidos, fua! Indescriptible.

Dejamos Cabezón de la Sal rápidamente rodando en todo lo ancho de la calzada, y se empiezan a vivir los primeros momentos de tensión, gente adelantando por todas partes, ciclistas por delante que te puedes comer…piano piano el pelotón se estira a medida que enfilamos la N-634 hasta el cruce que nos dará acceso al primer tramo de pisteo del día. Iniciamos el camino hacia la Ermita de San Antonio por una pista ancha de tierra que debido a la “sequia” de los últimos días presenta una capa de polvillo en suspensión tras el dicurrir de la tropa. En lo alto un amable gaitero ameniza y tras el paso por Rioturbio retomamos la pista fácil y de forma rápida ya han discurrido 22km hasta el primer avituallamiento en Caviedes, tramo idóneo para calentar un poco las piernas y para hacer culo. En este primer tramo me encuentro con Alfonso de Los Sobraos de Mieres, grata sorpresa, se agradece encontrar gente conocida en esta batalla ciclista en soledad. Tras comentar el gran ambiente reinante y aclarar varias dudas del trazado, le dejo ir, ja, ja..el tío es un figura, ha hecho 10 horas y cuarto, nivelazo. Llego entonces al primer avituallamiento en Caviedes, casi nadie para, pero yo obediente que soy decido parar, comer y beber un poco para proseguir con esta rutina en todas las paradas. En cinco minutos estoy otra vez en la bici destino Las Cuevas del Soplao. Tras salir de Caviedes viene un tramo de carretera hasta el pueblo de la Cocina donde se produce un archiconocido tapón ciclista donde nos obligan a huntarnos de vaselina para facilitar el paso entre el gentío existente que solamente ve montados a los primeros gacelas. Menudo atasco en la cocina, como cuando se te presenta gente en casa sin avisar, je,je. Se trata de un tramo no muy largo de pista rota, pero de pendiente condenada que entre el público y los compañeros en bici es imposible de subir montado, solución fácil, pie a tierra y subir empujando entre la multitud hasta coger tramo favorable (único tramo donde empujaría la bici). Una vez en bici, se suceden una serie de rampas en tierra con buen firme pero complicadas ya que están en obras y tras un par de horquillas en las que se coge altura llegamos a la zona alta donde ya se divisa la falda en las que están Las Cuevas del Soplao. Tras coronar se desciende rápidamente hasta el parking de las Cuevas, donde tendrá lugar el segundo avituallamiento del día. Son las diez de la mañana, tras dos horas en bici ya han discurrido 34 km de aperitivo, es el momento de apearse un poco de la bici. Aquí había quedado con Josín, me paro 10 minutos con él, chequeamos todo, de momento no necesito ningún porsiacaso, como un par de plátanos, recebo el bidón y tras un vistazo a la montura me despido del muchacho y me tiro abajo en búsqueda del siguiente objetivo, el Monte Aa.

En este punto aún no había mirado el cuentakilómetros, esta ruta es de larga distancia y tampoco conviene cebarse ni ir comprobando cúanto me queda cada cinco minutos. Como mentalización en mi soledad, me había propuesto el ejercicio de ir cima a cima, avituallamiento a avituallamiento y sobretodo algo que me vino muy bien, que fue trasladar trazados conocidos y habituales en mi entreno a las rampas a las que me tenía que enfrentar y que no conocía. De este modo, tras rodar un ratito favorablemente tras pasar por Puentenansa y Carmona donde se atraviesa un río que en este año apenas lleva agua, llegaría el inicio del Monte Aa, una “tachuela” de 3,5 km, con pendiente media del 7 % aprox, pero donde hay unas rampitas de hormigón con el 22 %. En estos puntos, en pleno proceso de expulsión de hígado y con el aliento de los espectadores animando, me dije, venga! que esto son Les Praeres de Nava, en hormigón hay buena tracción...Tras coronar, descenso largo favorable y tramo de falso llano por una carretera atestada de vehículos de acompañantes hasta un punto clave del trazado, Ruente donde se pasa por una acequia Romana haciendo una bonita postal del día, y con el sol reinante a estas horas y el gentío, impresionante. Tras pasar Ruente, rodé en compañía de un amable lugareño que me fue explicando las “lindezas” de lo que me venía, la primera subida al Moral.

Llego entonces al avituallamiento de La Casa del Monte, previo a la subida de El Moral y ubicado en el km 66. Primera vez que miro el cuentakm, según he leído, el Soplao “empieza” ahora, toca ahora bajarse de la bici, quitarse toda la metralla que llevo encima y descansar un rato mientras se come. El equipo de apoyo no aparece, ni rastro y sin cobertura en los móviles, vaya, no pasa nada, los veré en Barcena Mayor......los jodíos estaban en Ruente pero yo ya había pasado, una lástima, animalicos...... En este avituallamiento se dispone de todo, médico, asistencia mecánica y una buena ración de bocadillos, pastelitos, fruta, etc. Tras 20 minutos parado, bien comido y bien bebido retomo la bici en dirección a la vertiente larga de El Moral, 11.5 km de pista ancha como Castilla, con pendiente media del 6% pero con unos 8 km iniciales constantes al 8% que harían bastante pupita. En este tramo de pista buena empiezan a pasar factura los km anteriores, se hace necesario el empleo del platillo en todo momento y voy alternando el rodar sentado con cadencia alta, con el ir de pies bajando algún piñón. En esta vertiente de El Moral se puede ver lo que te falta por hacer, cosa que no ayuda mucha, pero unido al impresionante paisaje reinante y al discurrir de gente en bici y a pie que me acompaña, saco fuerzas para coronar El Moral por primera vez y rellenar el bote en el avituallamiento líquido de la cima. En la cima del Moral se produce un hecho curioso, disfruto de la llegada de los primeros participantes, es decir, el ganador Litu corona a toda leche el Moral por segunda vez en el kilómetro 142 y yo corono el Moral a trote cochinero por primera vez en el kilómetro 78 km………como van los primeros, impresionantes ciclistas.

Bueno, desciendo el Moral por donde luego tendré que subir, me intento fijar, pero bastante tengo con intentar descansar en las bajadas, en este tramo me voy cruzando con los primeros gacelas hasta el pie de la subida, donde a nosotros nos echan a la izquierda del cruce y por la derecha vienen los que ya están acabando la marcha. Tras una zona de llaneo por carretera, llegó al segundo punto clave del día, Bárcena Mayor, avituallamiento concurridísimo por la belleza del lugar, kilometro 93, casi las 3 de la tarde y ya estoy cerca de la barrera psicológica de los 100 km.Me encuentro aquí con el equipo de apoyo al completo, han hecho un gran esfuerzo al venir todos hasta el área recreativa, cosa que se agradece a estas alturas de la película. Me encuentro con mi mujer y mi niña, Josín, Lore y Rodri, y me reciben ya como un campeón, me deben de ver en la cara lo maduro que estoy. En este punto, disfruto del momento, de los acompañantes y del día, me despojo de los bártulos de la bici, como tranquilo todo lo que puedo e intento evadirme un poco de lo que resta.

Paso un rato largo con los niños y mientras me hacen la asistencia técnica en la bici les cuento a los colegas qué tal me ha ido hasta ahora. Tras unos 40 minutos en familia, me recompongo, me monto en la bici y me despido de mi maravillo equipo de apoyo hasta Cabezón. Con un besito de Paula fresco, inicio la subida a la Cruz de Fuentes, lugar de peregrinación de todo el pelotón que aún estamos en carrera. Se trata entonces de una subida de 16 km, con un inicio muy suave que luego se complica progresivamente en la segunda mitad de la subida hasta porcentajes del 8%. Como todo el día, se trata de una pista buena de tierra, pisada completamente y de fácil rodar por decirlo de alguna manera. Durante esta subida, la lluvia amenaza, pero tras cuatro gotas, las nubes dejan paso de nuevo al sol que nos ha acompañado todo el día. Tras hora y media de subida aprox. en platillo de nuevo y alternando cadencias altas sentado y de pies, corono Cruz de Fuentes, para proseguir con una bajada de 6km para subir finalmente hasta el avituallamiento del Puerto de Palombera situado en el Km 113.

A estas alturas cada vez se ve más claro el objetivo, van pasando las dificultades y me encuentro bien de físico y de mente. Haciendo cuentas me veo pasar el control de acceso con bastante margen para la última subida al Moral. Tras Palombera llega la parte nueva incluida por la organización para salvar un tramo de carretera con mucho tráfico y consistente en una bajada bastante mala y una posterior subida de lo más técnico del día que pasaría factura a más de uno. Tras este último tramo malo alcanzaríamos el avituallamiento líquido de Venta Vieja, donde ya nos encontraríamos en el kilómetro 121 con los ánimos por todo lo alto, ya que la hazaña estaba casi completa a falta de una segunda subida al Moral por su otra vertiente. La bajada desde Venta Vieja no sería fácil, a estas alturas casi vale más subir, ya que esta bajada estaba excesivamente rota y la vibraciones en brazos y cuerpo cansan demasiado.
Sin tomar ningún tipo de riesgo completé la bajada y la llegada posterior al último avituallamiento del día, Juzmeana, km 133, son las 7 de la tarde, el cierre del puerto era a las 9 de la tarde,,,,dios….un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para David…tras un trío de pastelitos de chocolate, un membrillo, un isostar y agua para el bote, inicié la última subida del día, El Moral por el lado que antes bajé, 9 km con pendientes de hasta un 8%.…joé, pensé…si ya subí todo lo anterior, esto lo corono como si es de rodillas…no hizo falta, en compañía de un amiguete de Oviedo que me había encontrado antes, comenzamos a subir, la primera parte más tendida y los últimos 4 km bastante duros, ya estaba hecho, había que tirar de gesta y de las energías guardadas…mi colega decide subir tramos a pié, yo continúo, no he empujado nada (salvo la cocina) y ahora no va a ser el momento, sigo para arriba y hasta arriba de un tirón. Corono entre la niebla y ahí sigue el tío del cencerro, lleva animando todo el día, diciendo verdades como puños, del estilo de: “sois una panda de vagos, hace 6 horas que pasó el primero!!..increíble personaje, de los más conocidos del Soplao. Estoy en el km 142, el Soplao está en la mochila, toca abrigarse y bajar con cuidado, no se ve nada, la niebla nos cierra y por momentos bajo sin gafas, en el último tramo tuve que poner las gafas de civil, ya que las de la bici no valían para nada…de forma rápida llegamos al asfalto, pasamos el área recreativa de la Casa del Monte con el plato puesto y a relevos con un madrileño rodamos como tiros dirección Cabezón. Durante esta parte, la gente ya nos aplaude y los niños estiran las manos para que les choquemos los 5, fua!, que situación, seguimos para Cabezón, cogemos a un grupeto, les adelantamos y me pongo a tirar, quiero llegar ya! y sin tráfico en la meta, imposible, en este tiempo en el que voy yo vamos demasiada gente y todos con ganas de llegar, alcanzamos Cabezón, la gente se agolpa por la esquinas, solo se oyen aplausos, un par de curvas atestadas de gente y plas, arco de meta, veo a Raquel, a Paula, a Lore y a Rodrigo, que emoción, tiro para adelante y entro en meta, objetivo conseguido………..entre la gente de la organización que nos recibe, se multiplican los fotógrafos, entre ellos Josín...que inmortaliza lo conseguido…

Ya está hecho, son las 9 de la tarde-noche, después de 168 km por mi cuentakm, 13 horas 4 minutos de tiempo total y llegada en el puesto 2086, doy por concluida una marcha que ha hecho honor a todo lo que se ha escrito sobre este día, desde su dureza y exigencia mental y física, pasando por la total involucración desinteresada de toda la gente de los pueblos, para llegar al excelente trabajo realizado por MTB Cabezón para dar lugar a semejante acontecimiento del que nosotros hemos podido disfrutar. Me llevo en el recuerdo un día excepcional de bici, en un entorno inmejorable para la práctica de este deporte y a pesar de la soledad, me llevo la compañía y las palabras cruzadas con algún conocido encontrado y con los no tan conocidos.

Mención especial a los fantásticos primeros clasificados con tiempos de 6h 46 minutos y a los excepcionales últimos clasificados tras más de 16 horas encima de la bici, entrando en Cabezón a media noche, tras pasar fuera de control la última subida del Moral, tenerse que quitar el dorsal y hacerlo por su cuenta y riego y culminar el final de la ruta en grupo, con luces y totalmente de noche, entre aplausos de la multitud y con el primer clasificado (Litu-dorsal 0) aplaudiendo. Muchísimas felicidades a todos.

A modo de cierre, como notable agradecimiento, me gustaría dar las gracias a mi mujer e hija que han soportado toda esta historia desde dentro, desde el proceso pre-soplao hasta los inconvenientes del día de hoy, así como igualmente dar las gracias al resto de mi equipo de apoyo, en especial a Josín que me ha mimado y cuidado durante todo el fin de semana, más de lo que uno cabe espesar. Muchas gracias, de verdad.

En fin, perdón por el ladrillazo, espero que al menos os haya entretenido un rato y os animo a que participéis en próximas ediciones. En mi caso, si se alinean los astros y si es posible, repetiré.

Os dejo todas, las FOTOS de Josín, no os las perdáis.

Un saludo y muchas gracias.

David Velasco

2 comentarios:

  1. Llegaste conmigo jajaja Yo 13.05!!

    Que pedazo de dia eh? Seguro que repites. El año que viene seremos 5000 colgaos!!

    Un saludo!

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  2. Enhorabuena!yo me pense participar en la de carretera pero seguro que no tiene tanto ambiente como la de montaña.El año que viene como repitas ya lo tienes chupao!

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